Editorial de Socialist Appeal no. 76 -En un país tras otro, la crisis, las protestas, la guerra, la revolución y la contrarrevolución están en su apogeo. Aquí en los Estados Unidos, sin embargo, puede parecer a algunos que "no pasa nada". Pero, en realidad, nada podría estar más lejos de la verdad. Lento pero seguro, aunque no linealmente, las tensiones económicas, políticas, sociales y psicológicas siguen acumulándose.

 

Cinco años después de la crisis que hizo añicos las ilusiones de los trabajadores estadounidenses en el " nuevo paradigma económico", las cosas parecen haberse estabilizado. En lugar de un movimiento de masas de los trabajadores, un shock generalizado siguió al desplome de Wall Street. Obama fue elegido y le siguió una luna de miel prolongada. Los magníficos acontecimientos en Wisconsin y la euforia del Movimiento Occupy vinieron y se fueron. En la superficie, por lo tanto, parece que, al menos en el vientre de la bestia, "todo está tranquilo en el frente de la lucha de clases." Pero la presión está aumentando inexorablemente y con el tiempo encontrará una salida para expresarse.

 

Como marxistas, entendemos que el ritmo de la lucha de clases es contradictorio e impredecible. Sin embargo, hay ciertos modelos de desarrollo que podemos discernir, aprender y anticipar. Mientras que cada analogía histórica tiene sus límites, podemos y debemos absorber las lecciones de los esfuerzos de siglos de nuestra clase para poner fin a la explotación y a la opresión del capitalismo. En 1929, Trotsky escribió lo siguiente sobre el ritmo de la lucha de clases en Francia, centrándose en particular en la cuestión de la reanudación de la lucha después de un período de recesión:

Pero aunque en el campo político, la marea baja y el estancamiento continúan incluso ahora, en todo caso, en la masa principal del proletariado, el despertar de la actividad de ciertos sectores del proletariado en el campo de la lucha económica, es irrefutable. Pero este proceso también está pasando solo por su primera etapa, cuando son principalmente las empresas de la industria ligera las que son lanzadas a la lucha, con una evidente preponderancia de los trabajadores no organizados sobre los organizados y con un considerable peso específico mayor en su participación de los trabajadores nacidos en el extranjero.

En los Estados Unidos en 2013, se observa un proceso similar en desarrollo, a pesar de que ha sido y seguirá siendo un proceso prolongado. Mientras que los batallones pesados ​​de la clase en las fábricas y la industria pesada aún no han entrado en la lucha, hay indicios importantes precisamente de las capas de la clase a que Trotsky se refiere. Después de las luchas heroicas de los trabajadores inmigrantes indocumentados en 2006 y 2007, una ola inspiradora de protestas, huelgas y paros se extiende entre los trabajadores de los sectores de la comida rápida y del comercio.

Sin embargo, los intereses de los poderosos que enfrentamos no pueden ser derrotados por un puñado de trabajadores y activistas heroicos y abnegados. Si queremos ganar, el movimiento obrero debe movilizar el poder de la clase obrera. Imaginemos que en vez de sólo unos cientos de trabajadores a pie de algunos restaurantes de comida rápida, cada trabajador sindicalizado en cada ciudad saliera en solidaridad. Este tipo de solidaridad obrera requeriría desafiar leyes antiobreras como la Taft- Hartley, pero es la única manera de asegurar una victoria completa ¡Para esto es para lo que los dirigentes sindicales deberían organizar y luchar!

Cincuenta años después de que Martin Luther King Jr. pronunciara su famoso "Tengo un sueño", su mensaje de lucha contra todas las formas de desigualdad y opresión continúa resonando en los trabajadores y la juventud. Desde que dio su famoso discurso, la brecha entre ricos y pobres sólo ha aumentado en un abismo insalvable, y las perspectivas que enfrentan millones de personas jóvenes en particular son sombrías.

El modesto boom que precedió a la Gran Recesión de 2008 se basó totalmente en exprimir  mega-ganancias del trabajo de la clase obrera. Esto se ha intensificado en los últimos cinco años. Austeridad, pérdida de derechos, aumento de los ritmos de trabajo, y la inflación siguen mellando nuestras condiciones de vida, nuestra salud mental y el bienestar físico. Durante el mismo período, el puñado más rico de los estadounidenses han visto elevarse su riqueza a alturas inimaginables.

En 2009, cuando la economía padecía una hemorragia de cientos de miles de puestos de trabajo al mes, el patrimonio neto familiar promedio del 1% de los estadounidenses más ricos creció en casi $14 millones, mientras que el promedio del patrimonio neto del 47% más pobre no creció prácticamente nada. Mientras millones de personas perdieron su dignidad y sus hogares, el 1% más rico mantuvo el 100% de sus ganancias durante los dos primeros años de la recuperación después de la crisis. En 2012, cada uno de los tres de herederos de Wal-Mart percibieron más de $4 mil millones, sólo de acciones e inversiones. Lo mismo que Charles Koch, David Koch, Bill Gates, Warren Buffett, Larry Ellison, Michael Bloomberg, Jeff Bezos. $4000 millones es suficiente para alimentar a 800 millones de personas pobres en la India durante un año. En otras palabras, la riqueza de estos 10 individuos podría haber eliminado el hambre en la India más de diez veces. Esto es lo absurdo del capitalismo.

Así que incluso si conseguimos salarios más altos y el reconocimiento del sindicato, estas ganancias siempre estarían en peligro de sernos arrebatadas tan pronto como bajemos la guardia. Todo el sistema capitalista —incluyendo sus leyes, los políticos, el gobierno y los medios de comunicación— se orienta hacia la explotación y maximizar las ganancias.

Como el capitalismo es la causa fundamental de la desigualdad de la riqueza, de la discriminación, el estrés y la tensión que todos sufrimos, también tenemos que luchar por el socialismo. Sólo cuando el gobierno y las palancas fundamentales de la economía estén bajo el control democrático de los trabajadores podemos vivir en una sociedad basada en la abundancia para todos, en armonía unos con otros y con el medio ambiente.